Edimburgo

Qué ver en tres días en Edimburgo

Si solo tienes tres días en Edimburgo y te preguntas qué ver, nosotros te damos unas pistas y te contamos nuestro viaje allí para que puedas aprovechar al máximo esta ciudad. Si aún no tienes alojamiento, puedes encontrar ofertas especiales aquí.

Edimburgo se ha convertido, para nosotros, en una de las ciudades especiales de Europa y, no solo por la misma ciudad de Edimburgo que está repleta de encanto, con miles de leyendas que contar, rincones adoquinados, una infinidad de museos, jardines, preciosos edificios y un largo etcétera, sino también por los paisajes que la rodean cargados de leyendas.

Antes de nada, te recordamos que para ir a Edimburgo, tienes que llevar la tarjeta sanitaria europea, puedes ver en esta lista de enlaces de interés para viajar, el enlace para solicitar tu tarjeta  de manera gratuita. Si no estás cubierto o si necesitas un seguro de viaje, puedes conseguirlo igualmente aquí. Además, si lo reserváis desde nuestro enlace, conseguiréis un ¡5% de descuento!

DÍA 1: empezamos a conocer esta gran capital

En primer lugar, antes de comenzar con la planificación, Edimburgo cuenta con un solo aeropuerto que, se encuentra a 12 kilómetros del centro de Edimburgo y cuenta con una sola terminal. Para bajar al centro hay varias opciones. La primera y la que escogimos nosotros es el autobús Airlink 100 que conecta el aeropuerto con la estación Waverley Bridge en tan solo 25 minutos. Lo podéis reservar en este enlace. Este autobús funciona las 24 horas del día con una frecuencia de 10 minutos. Otra opción es bajar con los autobuses 35 y N22 que comunican el aeropuerto con Ocean Terminal. La línea 35 funciona durante el día y tiene un precio de 1,50£ y la línea N22 opera durante la noche por de 3£. La última opción es el tranvía que comunica el aeropuerto con la zona nueva de la ciudad (realiza parada en Princes Street). El precio de un trayecto es de 5,5£ (3£ para los niños de entre 5 y 15 años). Tarda 35 minutos y su frecuencia de entre 10 y 15 minutos.

Sin embargo, si lo que queréis es tranquilidad y no preocuparos, nosotros utilizamos un transfer privado al aeropuerto (en alguna ocasión que por retrasos de vuelos llegamos de madrugada). Os dejamos el enlace por si os decantáis por esta opción. Contratándolo con antelación resulta bastante más económico que contratar un taxi en el aeropuerto.

El primer día, como en la mayoría de las ciudades, nosotros realizamos el free tour por el centro de Edimburgo. Es muy conveniente reservarlo con antelación dado que las plazas se agotan. Os dejo el enlace. Este tour dura unas dos horas, es en español y, nuestro guía Marta, nos fue enseñando toda la ciudad. Comenzamos descubriendo la zona de la ciudad vieja, pasando por las calles más conocidas como la Royal Mile o Victoria Street. Visitamos la prestigiosa Universidad de Edimburgo, que ha acogido entre sus estudiantes a personas tan ilustres como el Clerk Maxwell, Charles Darwin, David Hume o Alexander Graham Bell. El tour estuvo súper entretenido y, la verdad que nos encantó.

Terminado el tour, antes de comer, fuimos a visitar la Catedral de St Giles que, aunque realmente no tiene el título de catedral, así se le llama y merece una visita. Además, la entrada es gratuita.

Comimos algo por los muchos bares que hay por la zona y, llegamos al Banco de Escocia y, de ahí tomamos unas escaleras que nos bajaron hasta The Mound, donde se encuentra la Galería Nacional de Escocia. La entrada a la Galería Nacional es gratuita. Yo, personalmente, no soy súper fan del arte, pero reconozco que esta Galería sí que se merece una visita, aunque sea de poco tiempo.

Una vez salimos de la galería, tomamos la céntrica calle de Princes Street y llegamos al Monumento a Scott donde creedme, tuvimos unas vistas geniales del centro de Edimburgo. Nosotros subimos (no es apto para la gente con claustrofobia) los cientos de escaleras hasta la altura más elevada. El precio es de 8£

Bajando del monumento, nos acercamos hasta Jenners que es el centro comercial más famoso de Edimburgo. Vale la pena entrar, aunque sea solo a verlo. Tomamos la calle St David y llegamos hasta la plaza St Andrew donde se encuentra Harvey Nichols, que es otro conocido centro comercial de precios… altos…. Una vez salimos, nos adentramos en una de las calles más exclusivas de Edimburgo, George Street, para conocer sus casas y sus tiendas. Entre George Street y Princes Street es donde se esconda Rose Street, otra bonita calle comercial.

Para terminar, nos acercamos a pasear hasta los Jardines Princes Street, mientras atardecía y, fuimos a cenar a un antiguo banco que ¡nos encantó! Se llama Standing Order (espcializado en hamburguesas). La cadena de pubs Weatherspoon tiene varios locales en Edimburgo, pero los más especiales son, The Standing Order, alojado en un antiguo banco, y Caley Picture House, en un antiguo cine y sala de conciertos. ¡Lo recomendamos, estaba todo delicioso y el ambiente genial!

CONSEJO AHORRADOR: Echad cuentas y mirad si os sale rentable adquirir la tarjeta Royal Edinburgh Ticket. Es una tarjeta que os permite el acceso al autobús turístico, con viajes ilimitados y, otras atracciones de Edimburgo por 48 horas.  Lo podéis reservar en este enlace.

Otra forma de conocer la ciudad es con el famoso autobús turístico. El autobús turístico ofrece un recorrido por los principales puntos de interés de Edimburgo y al que os podéis subir y bajar cuando queráis. Podéis reservarlo a través de este enlace. Os dejo también la guía en la que aparece el mapa y las paradas.

DÍA 2: Seguimos nuestro recorrido…

Hoy, madrugamos y comenzamos el día visitando la atracción turística más visitada de Escocia, el Castillo de Edimburgo. Reservamos nuestras entradas en este enlace y, lo visitamos por libre. No obstante, si queréis realizar una visita guiada os recomendamos reservarlo aquí. La visita completa al castillo nos llevó unas 3 horas y, a la una punto vimos el cañonazo. Lo que más nos llamó la atención del castillo fue la Capilla de Santa Margarita, las Habitaciones Reales, los Honores de Escocia y las distintas prisiones.

Saliendo del castillo, nos fuimos a comer The Baked Potato Shop, es un sitio para comer algo rápido, concretamente patatas asadas rellenas para llevar. ¡Están riquísimas!  

Después de comer, subimos a la Calton Hill, la colina más famosa de Edimburgo que es conocida como «la Atenas del Norte» por sus monumentos que allí se encuentran. Las vistas desde aquí… ¡magníficas!

Bajamos hasta el puente North Bridge (el también conocido como puente de los suicidios) viendo edificios como el Hotel Balmoral, uno de los más exclusivos de Edimburgo y, el edificio de Microsoft; llegamos a la Royal Mile y nos acercamos hasta el Museo de la Infancia de Edimburgo, el Museo de Edimburgo, el People´s Story Museum y el Cementerio de Canongate (donde se encuentra enterrado Adam Smith).

Finalmente, llegamos al Palacio de Holyroodhouse. Habíamos reservado las entradas en este enlace. Lo vimos por libre y nos llevó unas dos horas más o menos. Su visita nos gustó.  Al salir del palacio, vimos el Parlamento desde el exterior y, dimos un paseo por Holyrood Park.

Al caer la noche, realizamos el tour de los fantasmas. Lo reservamos en este enlace. Es un tour de dos horas en español y, nuestra guía Yolanda estuvo genial. Es un tour que no tiene nada que ver con los demás tours comunes. ¡Os recomiendo hacerlo al 100%! No os podéis ir de Edimburgo sin hacerlo. En el tour, se habla de guerras, asesinatos, quema de brujas y otros hechos históricos han hecho de Edimburgo una ciudad en la que se han demostrado numerosos efectos paranormales, según nos contó Yolanda. Además, en este tour nos alejamos de los típicos lugares turísticos y recorrimos los rincones de la ciudad que guardan las historias más tenebrosas.

Una variante a este tour es Comedy Horror Show, es decir, un tour por Edimburgo en bus fantasma. Lo podéis reservar en este enlace. En este tour, un extraño conductor va contando historias sobre ejecuciones, asesinatos y apariciones actuales.

Otra variante si sois menos de leyendas y más de Harry Potter es realizar el tour free tour de Harry Potter que lo podéis reservar en este enlace. Y… para los más fans de esta saga, os recomendamos el tour de Harry Potter y los castillos ingleses. Es un tour de día completo que podéis reservar en este enlace. En el tour, se visita Alnwick, escenario de todas las películas de la saga Harry Potter y Bambourg, la fortaleza de Robin Hood.

Nosotros fuimos a cenar y a una de las tantas cervecerías que hay en la calle de Royal Mile. Después de cenar, fuimos a dar un pequeño paseo hasta la plaza Grassmarket y continuamos por la calle Cowgate. Esta zona estaba bastante ambientada por lo que tomamos una copa por ahí.

DÍA 3: Excursión Lago Ness, Highlands e Inverness

Nuestro último día en Edimburgo, decidimos realizar un tour de día entero al famoso lago Ness, Highlands e Inverness. Una variante a este tour, si creéis que es mucho para un día, podéis realiza la excursión solo al Lago Ness y las Highlands. La podéis reservar en en este enlace.

El tour que hicimos nosotros fue un tour de 12 horas que reservamos en este enlace. Comenzamos el tour a primera hora de la mañana, en dirección a la localidad de Kilmahog, famosa por albergar una población de las conocidas vacas peludas escocesas. Seguimos hacia una de las joyas naturales de Escocia, el majestuoso Valle de Glencoe. Allí, visitamos el Páramo de Rannoch y sus paisajes de alrededor, escenario habitual de la disputa entre clanes a lo largo de los siglos. Además, en esos paisajes se rodaron escenas de sagas cinematográficas tan populares como Harry Potter o James Bond.

Nuestra siguiente parada fue el Commando Memorial, un monumento que rinde tributo a las víctimas de la II Guerra Mundial y, vimos la silueta del Ben Nevis, la montaña más alta del Reino Unido.

Continuamos hacia el Castillo de Urquhart, la joya escocesa que alberga el mirador desde el que más veces se ha visto a Nessie. Y, al fin, llegamos a Inverness, una de las ciudades con mejor calidad de vida del Reino Unido. Vimos la desembocadura del río Ness, el fiordo de Moray, la catedral de Saint Andrews, el castillo de Inverness, la universidad, etc.

La última parada antes de regresar a Edimburgo fue Pitlochry, un pueblo victoriano famoso por su afición a la pesca.

Este tour nos pareció un “must” para hacer redonda la visita a Escocia por lo que no perdáis la oportunidad de ir para allí. ¡No os arrepentiréis!

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