Tel Aviv

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Qué ver en tres días en Tel Aviv

Si tienes solo tres días en Tel Aviv y preguntas qué ver, nosotros te damos unas pistas y te contamos nuestro viaje allí para que no solo aproveches al máximo esta ciudad, sino que puedas conocer en esos tres días gran parte de este país. Si aún no tienes alojamiento, puedes encontrar ofertas especiales aquí.

Tel Aviv es la nueva ciudad moderna de Israel en la que convergen su patrimonio cultural y religioso con su actual diseño moderno. Es una ciudad totalmente distinta a las otras ciudades del país. Es una ciudad para el ocio cuyo centro urbano ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

Antes de nada, te recordamos que Israel no está cubierto por la seguridad social europea por lo que, si necesitas un seguro de viaje, puedes conseguirlo aquí. Además, si lo reserváis desde nuestro enlace, conseguiréis un ¡5% de descuento!

DÍA 1: empezamos a conocer Tel Aviv

En primer lugar, antes de comenzar con la planificación, el aeropuerto de Tel Aviv está a unos 20km del centro de Tel Aviv y, es fácilmente accesible en transporte público. El medio más fácil para llegar es el tren.

Ir en tren desde el aeropuerto a la estación principal de trenes de Tel Aviv, Savidor Center,tarda 21 minutos y, pasa cada media hora entre las 05:35 y las 20:35. Los billetes se pueden comprar online a través del sitio web de Israel Railways o en el mismo aeropuerto, dado que tienen unas máquinas que permiten sacar el billete fácilmente.

Sin embargo, si lo que queréis es tranquilidad y no preocuparos, nosotros utilizamos un traslado privado desde el aeropuerto al centro, os dejamos el enlace por si os decantáis por esta opción. Contratándolo con antelación resulta más económico que contratar un taxi en el aeropuerto.

En Israel, hay que tener en cuenta una cosa importante y es que durante el Sabaat (día de descanso semanal, desde el viernes por la noche al sábado por la noche) los trenes no operan. Esos días de la semana no se puede viajar en tren desde y hacia el aeropuerto de Tel Aviv.

El primer día, como en la mayoría de las ciudades, nosotros realizamos el free tour por el caso antiguo de Tel Aviv, JAFFA.

Este tour dura unas dos horas y, nos permitió conocer todo el centro de la ciudad. Lo reservamos a través de este enlace. El guía nos fue contando de manera muy amena toda la historia de la ciudad acompañándolo de sus propias recomendaciones.

Aunque Tel Aviv es una ciudad muy grande, es de reciente construcción por lo que, aparte del centro históricoque, vimos en el free tour, tampoco nos quedaba mucha más parte histórica/religiosa que ver.

La parte que más nos gustó de Tel Aviv fue Old Jaffa. Jaffa es todo un barrio de Tel Aviv, sin embargo, Old Jaffa es la parte histórica que realmente tiene la ciudad.  Hasta 1954, Jaffaera otra ciudad, pero entonces se unieron conformando Tel Aviv-Yafo, que se llama ahora.

Jaffa es el nombre en árabe y Yafo el hebreo. En esta zona se ubica el puerto de la ciudad que está considerado como uno de los más antiguos del mundo.

Callejeando por Old Jaffanos detuvimos en la plaza Kikar Kedumin, donde está el Centro de Visitantes y, los cimientos de la antigua ciudad que del siglo III a.Cque.Nuestra siguiente parada fue en la iglesia de San Pedro y, muy próxima la mezquita al-Bahr, que es la más antigua de Jaffa.

Seguimos andando hasta lo alto de la colina donde se encuentra un mirador, desde el que se obtienen unas vistas estupendas de la playa de Tel Aviv y sus rascacielos. Aquí se encuentra también el Parque Abrasha, con el curioso arco llamado Estatua de la Fe y que refleja tres escenas bíblicas: el sueño de Jacob, el sacrificio de Isaac y la destrucción del muro de Jericó.

Una vez hecha esta parada seguimos andando hacia la parte baja y, hasta encontramos con la torre del reloj, RehovRuslau, construida en época de los otomanos y, al lado, la mezquita Mahmudiya. En la parte baja también está el mercado Shuq Ha Pishpeshim, donde compramos ropa, comida y antigüedades.

Aparte del barrio de Jaffa, Tel Aviv tiene unas playas impresionantes bañadas por el Mediterráneo. Además, están muy bien acondicionadas, tienen duchas, vestuarios y hay también zona de columpios para los niños.Como curiosidad, en la playa de Tel Aviv, hay zonas exclusivas para el baño solo de mujeres y niños. También hay zonas para judíos ortodoxos (JofHadatiím) y otra gay (Hilton Beach).

Otro gran punto de interés es el Mercado Carmel ubicado muy cerca del barrio de Neve Tzedek (el barrio bohemio de la ciudad). Nosotros empezamos a callejear y nos perdimos por los pasillos que forman este mercado.

La última mención de Tel Aviv se la llevan los edificios de arquitectura Bauhaus, edificios de color blanco. Hay más de 4.000 edificios de este estilo. Por eso, a Tel Aviv se llama también la «Ciudad Blanca». Se pueden contemplar sobre todo en Rothschild Boulevar, Dizengoof o Mazeh.

DÍA 2: nos vamos de excursión

Aunque Tel Aviv es una ciudad en la que podríamos pasar los 3 días de nuestras vacaciones, nuestro objetivo como en todos los viajes es aprovechar al máximo nuestro tiempo por lo que nos aventuramos a empezar a conocer otros lugares.

Los desplazamientos por libre en Israel no resultan del todo seguros por lo que nosotros optamos por realizar una excursión de día entero a Belén y el Mar Muerto.

Esta es la excursión que realizamos, podéis reservarla en este enlace.

Decidimos no incluir Jerusalén en la excursión dado que preferimos realizarlo al día siguiente por libre y de manera más tranquila. La excursión a Belén es muy completa dado que empieza a primera hora de la mañana y nos dejaron en el hotel en torno a las 8 de la tarde, después de un día conociendo la ciudad de Belén.

Los principales puntos de la excursión fueron la visita a la Iglesia de la Natividad (la iglesia que se edificó dónde estaba el pesebre en el que nació Jesús) y, la visita al Muro de Belén y, el punto fuerte de la tarde: un baño en el Mar Muerto donde ¡de verdad, se flota!

DÍA 3: camino a Jerusalén

Nuestro “último día en Tel Aviv” decidimos conocer Jerusalénpor libre. Para llegar a Jerusalén desde Tel Aviv hay varias opciones. Se puede contratar una excursión organizada en la que además de llevaros hasta allí, os enseñan Jerusalén. Os dejo el enlace.

Nuestra opción fue ir por libre, primero pensamos en ir en tren dado que nos parecía más seguro. Aunque el precio es parecido al autobús (cuesta unos 6€), nosotros decidimos no cogerlo dado que tarda una hora y cuarenta minutos y además la frecuencia es mucho más escasa que la del autobús.

Nosotros escogimos la opción del autobús público, el bus 405. Podéis consultar los horarios aquí.Tarda unos 50 minutos en llegar y cuesta unos 4€ el trayecto. La salida del autobús está situada en la sexta planta de la Estación de autobuses de Tel Aviv.

Los billetes los podréis comprar allí mismo en las taquillas que hay situadas justo enfrente de la parada del 405. El bus nos dejó en la estación de autobuses de Jerusalén.Para que lo tengáis en cuenta este bus pasa cada 20 minutos de domingo a jueves.

A nosotros Jerusalén nos pareció una ciudad bastante tranquila y nos sentimos bastante seguros en la ciudad vieja gracias a la gran presencia de policías y soldados. Como en cualquier sitio hay que estar muy atento a las pertenencias y, además hay que tener un respeto escrupuloso a todas las religiones que allí cohabitan.

Nuestra visita comenzó en la Torre de David nada más cruzar las murallas de la ciudad vieja por la puerta de Jaffa. Como ocurre con numerosos monumentos en Jerusalén, ha sido construida, destruida y vuelta a construir multitud de veces.

Hoy, se puede conocer, descubrir restos arqueológicos y asistir a espectáculos nocturnos de luz, sonido y música por menos de 10€.

Al igual que en Tel Aviv, la parte de la ciudad vieja de Jerusalén es para callejear, regatear en los puestos de souvenirs… La ciudad vieja tiene cuatro barrios con sus señas propias el armenio, el judío, el musulmán y el cristiano.

Pero, sin duda, lo que más nos impresionó es el Muro de las Lamentaciones, el símbolo del judaísmo y el último vestigio del último Templo de Jerusalén. Este muro se encuentra en una gran explanada llamada Plaza del Kotel.

Hay que decir que para entrar tuvimos varios controles de seguridad.  El muro está dividido en dos partes, una pequeña para las mujeres y la principal, para los hombres. Con total normalidad y respecto (los hombres con la cabeza cubierta y las mujeres con ropa recatada) pasan, tocan el muro y se sientan en una de las sillas blancas de jardín que hay frente a él.

Lo más típico es plasmar una plegaria o deseo en un papel e introducirla en los recovecos del muro. Nosotros no tuvimos ningún problema para hacer fotos o permanecer allí el tiempo que quisiéramos.

Justo detrás del Muro de las Lamentaciones se encuentra la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo. De domingo a jueves a las 7:30 horas y a las 12:30 horas se abre el acceso para los turistas a través de un feo pasadizo elevado que nace junto al Muro de las Lamentaciones y llega hasta la Explanada de las Mezquitas.

Es importante ir con bastante tiempo. Un consejo que os damos es conveniente entrar en el Monte del Templo con pantalones largos y manga larga.

En este espacio se encuentra la Cúpula de la Roca, a la que no pudimos acceder porque, aunque no es una mezquita, se usa para el culto. Tampoco pudimos entrar en la mezquita de Al-Aqsa.

Siguiendo nuestra ruta, llegamos a la basílica del Santo Sepulcro. Para entrar a la Capilla, donde se dice que descansó el cuerpo de Cristo tras su crucifixión y en la que tuvimos que realizar una larga cola para poder entrar.

Caminamos también por el vía crucis o camino de la cruz y, nos desplazamos fuera de la ciudad vieja (una media hora andando) hasta el Monte de los Olivos. Seguidamente, fuimos al Museo del Holocausto, el Yad Vashem, en el que sus diferentes salas recorren la mayor barbarie de la historia de la humanidad. La entrada es gratuita.

Finalmente, antes de regresar para Tel Aviv, hicimos una parada en uno de los lugares más relevantes que ver en Jerusalén, la tumba del Rey David.

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